FOTO DE SANTI DONAIRE - NERVIO FOTO

Porque nos frustramos, somos

Soy incapaz de comprender qué ha pasado y me consta que a muchos de mis colegas les ocurre lo mismo. La sorpresa ha sido generalizada, no sólo entre aquellos que se dedican a la complicada tarea de la demoscopia, también entre las cúpulas y bases de todos los partidos. A pesar de ello, hoy todo el mundo está a la caza y captura de explicaciones. Nos angustia mucho no tener la capacidad de controlar qué va a ocurrir en nuestras vidas y esto se traslada, como no podía ser de otra manera, al devenir de nuestro país. Sin embargo, las explicaciones no llegan o si lo hacen no dejan de ser meras conjeturas más o menos facilonas sobre lo que ha fallado. A toro pasado todos somos valientes. Cualquier comprensión de la realidad social conlleva tiempo y reflexión, por lo que muy seguramente no empezaremos a dar un poco de sentido a lo ocurrido hasta dentro de un tiempo. Los acontecimientos tardan tiempo en narrarse y más aún cuando preveíamos uno de signo contrario.

Frustración. Muchas personas no se esperaban ni deseaban este resultado de las elecciones y eso conlleva frustración. Cuando la realidad no se ajusta a las expectativas tenemos, básicamente, dos alternativas: echar la culpa a la irracionalidad moral del mundo o hacerse cargo de que este no es como nos gustaría. La primera actitud es la más común. Nos duele que después de haber derrochado ilusión y sonrisas el mundo camine por derroteros que nos son ajenos, y ese dolor no es fácil de gestionar. Ninguno lo es, realmente, pero este quizá sea el más peligroso pues puede hacernos pensar que el mundo no es lugar apto para nosotros; cuando somos nosotros mismos los que conformamos este mundo. Ni más ni menos. Desear que las cosas fuesen de otra manera es tan sano como necesario. Si no pudiéramos alimentar los sueños de ilusión y sonrisas muy seguramente no encontraríamos sentido alguno a este mundo tan caprichoso. Y a la vez nos toca hacernos cargo de que los sueños, sueños son.

Foto de Santi Donaire - Nervio Foto

Foto de Santi Donaire – Nervio Foto

«Defender la alegría. Organizar la rabia». Somosaguas está impregnada de estas palabras, cada rincón de sus pasillos y aulas rezuman pasión por soñar un mundo más amable. Nuestro problema es que queremos que esos deseos cobren forma con la misma instantaneidad que recibimos likes en nuestros preciosos selfies y posts con los que saciamos nuestra sed de reconocimiento. Pero el mundo lleva otro ritmo, no va a cambiar de base de la noche a la mañana; y mucho menos lo hará tras unas elecciones.

Hagámonos cargo del mundo tal y como es para poder ser realistas y pedir lo imposible. La frustración sólo sirve para que nuestros sueños sigan siendo eso, sueños, y a la vez la sentimos porque soñamos. Aquél que no imagina un lugar mejor no puede sentirla, tan sólo se llena de miedo o sed de venganza. Hoy toca seguir defendiendo la alegría y organizar la frustración, porque sólo quienes queremos que el mundo sea más amable podemos frustrarnos al intentarlo.

Arriba los que sueñan con los pies en la tierra.

Texto publicado originalmente en DisparaMag